lunes, 25 de febrero de 2013

Los recuerdos son como raíces.


"En algún punto tienes que aceptar que algunas 
personas se pueden quedar en tu corazón,pero no en tu  
vida."


Ciertamente la frase perdida que encontré por casualidad en una red social, me ha echo pensar.
Recordar cosas, temer...
Pensar que todas las historias de la vida no son como  un baobabs, esos árboles tan enormes que solían salir en el planeta del principito, con aquellas raíces gigantescas intentando aferrarse fuertemente a la vida, arrasando con ello todo a su paso.

Ojala todo fuera tan fácil, como las raíces de el árbol que crece y crece fijo, en espera para permanecer.

Debes aceptar que no todo el mundo que quieres puede quedarse en tu vida como un baobabs, por eso se como sus raíces aferrándote fuertemente a tu corazón los recuerdos de tus propias historias.



Marina D.

miércoles, 13 de febrero de 2013

Tostadas frías.

Es Miércoles, y como de costumbre Miguel se levanta se prepara unas tostadas con mantequilla y un café. Se asea, se arregla y antes de salir va a la habitación a darle un beso a Lidia.
La pobre Lidia trabaja en turnos de tarde y de noche en una empresa informática,  mientras que él traba de mañana como profesor de instituto.
Apenas se ven entre semana únicamente cuando llega Lidia a casa y con el pijama consigue caer rendida a sus brazos y tal vez si no están muy cansados esa noche haya algo más que unos escasos besos como a veces les ocurre, porque los dos se rinden al sueño abrazados y cansados.
Pero los fines de semana la empresa cierra y Miguel no da clase. Son dos días enteros para ellos, en los que no discuten, porque el poco tiempo que tienen prefieren disfrutarse.

Lo que Miguel no sabe es que tal día como hoy Miércoles se le quedarán las tostadas frías.

Miguel se ha levantado pero Lidia no estaba en la cama, fue al baño y tampoco, al salón y tampoco a la cocina. Nada; Comienza ha hacerse el café aun en pijama mete las tostadas en la tostadora, saca la mantequilla y coge el cuchillo.
Las tostadas salen, y el café comienza a salir, Miguel unta la mantequilla con todo el sueño del mundo mientras bosteza, y se le pasa una un ligero enfado por la cabeza, suspira y dice en su soledad mañanera. 
-¡¡OOOOOH MUJEEEER!!  ¿Por qué demonios se quedas siempre hasta tan tarde? seguro que esta vez se me ha quedao frita en la mesa del despacho, ya me lo imagino...
Mientras comienza a tomarse el café y farfulla entre dientes va cogiendo una tostada, deja el café y la muerde dando un gran bocado y suspirando de nuevo, esta algo inquieto.
De pronto el móvil suena Miguel lo coge suspira y contesta, a los pocos segundos Miguel esta vistiéndose y echando a correr pero hoy su camino ha cambiado de repente...

Alucinando y con la adrenalina por las nubes Miguel llega al hospital en su coche y mientras aparca y sale  llama a uno de sus compañeros contándole muy por encima que estaba entrando al hospital, que ya le llamaría después cuando supiera que había ocurrido, su compañero no queriéndole dejar, accede porque nota que Miguel cada vez esta más nervioso y le tiembla la voz, se despide de él con un "luego me llamas o sino acabaré llamándote yo."

Miguel cuelga y sale escopeteado como alma que lleva al diablo hacia la recepción y pregunta por Lidia...









Al llegar a la habitación Lidia apenas se mantiene viva, las rallitas de la maquina apenas marcan signos de latidos.
Miguel estupefacto se queda inmóvil en la silla de al lado y las horas pasan.

Lidia solamente estaba volviendo a casa tarde, paso un túnel y un conductor borracho chocó contra ella. Evidentemente la muchacha dio un mal volantazo con la mala suerte de que fue a dar justo por la parte en la que no había un quitamiedos y calló por un pequeño barranco no demasiado grande pero si algo empinado; el coche comenzó a dar vueltas y vueltas callendo poco a poco al fondo, mientras algunos conductores lo que estaban en la carretera en ese momento recién parados salían corriendo a intentar rescatar a la pobre Lidia. Pero nada fue suficiente. El conductor se largo antes de que alguien pudiera ver su matricula y al final todo acabo bastante mal para Lidia.

......



3:27 de la madrugada Jueves ya.

Miguel acaba de entrar por la puerta de su casa desde ésta mañana que salió corriendo de su casa. Va a la cocina enciende la luz y se sienta en la silla frente a la taza de café vacía y a las tostadas que aún siguen allí encima de la mesa frías. Y llora...

Un lugar llamado "Nada"


Soy de un lugar llamado "Nada".
Dónde no importa ni las horas, ni el viento.
Es un lugar perdido a la derecha del tiempo,
sin rumbos, ni cobijos
tan sólo palabras y cosas que escribo.

Soy de un lugar llamado "Nada"
porque no soy nadie, porque no tengo a veces un sentido.
Dónde mi locura empieza, y marcha mi verdugo.
Sin realidades, ni escondrijos
tan sólo palabras y cosas que escribo.


Soy de un lugar llamado "Nada"
no soy nadie, únicamente palabras...



Marina D.

lunes, 4 de febrero de 2013

Cartas de póker

A veces siento que echo de menos aquello que ya no tengo.
Y es en momentos como el de ahora a solas, con la compañía de mi sombra cuando me doy cuenta de que no siempre la vida reparte el As en la baraja de póker.

Nunca tengo escalera, por la que subir más fácilmente ni miradas de complicidad, ni guiños, ni nada de lo que posiblemente antes solía tener.
Tal fuera el destino, el azar. O mis continuas malas jugadas las que con el tiempo han echo que mi baraja no tenga más que comodines y cartas dispares que no sirven de nada. No tengo un buen juego desde hace tiempo y pierdo, porque en un juego como el que tengo no apuesto algo tan banal como el dinero, apuesto mis ganas, a puesto mi chispa.

Apuestas por cosas, que a veces puedes perder.
Ojala supiéramos desde un principio poner todas las cartas sobre la mesa y ganar todas esas malas jugadas  ¿Estaría bien, verdad? Para así poder siempre guardar el As bajo la manga o tal vez un comodín, y llegar a subir alto con la escalera de póker.
Tal vez sería más fácil de ese modo.



Tal vez así no echaría tanto de menos algunas personas y situaciones.

Marina D.