El día de mañana nos harán pagar por los pocos sueños que
nos quedan. Leer libros ya no será nada divertido, las palabras de los
escritores natos comenzaran a desaparecer en la tinta invisible del silencio en
el papel, comenzaran los niños a dejar de soñar por crecer antes de su tiempo y
la imaginación cederá a la monotonía de los pensamientos que aquellos importantes
quieren inculcarnos.
Ovejitas en un rebaño demasiado numeroso, no es para mí.
Tal vez alzar la vista al cielo y darnos cuenta de que
vivimos en un pequeño cubículo limitado por paredes de cristal, que todo lo que
soñamos se encuentra a fuera; Nada de sueños rotos, ni voces o gritos. Silencio
en las cabezas.
Arrancarnos sádicamente del pecho eso que une la cabeza con
el corazón, quitarnos el alma y maniatarnos de manos y pies. Control, poder…
Marina D.
Marina D.
