viernes, 22 de marzo de 2013


El día de mañana nos harán pagar por los pocos sueños que nos quedan. Leer libros ya no será nada divertido, las palabras de los escritores natos comenzaran a desaparecer en la tinta invisible del silencio en el papel, comenzaran los niños a dejar de soñar por crecer antes de su tiempo y la imaginación cederá a la monotonía de los pensamientos que aquellos importantes quieren inculcarnos.
Ovejitas en un rebaño demasiado numeroso, no es para mí.
Tal vez alzar la vista al cielo y darnos cuenta de que vivimos en un pequeño cubículo limitado por paredes de cristal, que todo lo que soñamos se encuentra a fuera; Nada de sueños rotos, ni voces o gritos. Silencio en las cabezas.
Arrancarnos sádicamente del pecho eso que une la cabeza con el corazón, quitarnos el alma y maniatarnos de manos y pies. Control, poder…



Marina D.

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