miércoles, 18 de febrero de 2015

Deseo de sueños.

Terminando a la deriva de los sueños, con los ojos cerrados y el corazón abierto se me hace tan dulce poder sentir el deseo de saltar. Como la voz de mi interior que me susurra y me besa el alma haciéndome sentir eternamente joven.
Pero se nos acaba el tiempo cada vez que llega el día. Siento como ese deseo a la deriva se escapa entre mis dedos, noto como intenta seguir aferrándose a todo mi cuerpo pero es arrastrado por la luz que entra por mi ventana. Siempre se queda sollozando y yo besando a mi sueño en sus labios temblorosos le susurro “volveré”.


Es tan cálido como una llama ardiente y a la vez tan frío como lo que antaño fue mi alma. Siento como acaricia mi rostro perdido y me dejo llevar en sus brazos desnuda y con los ojos cerrados caigo en el sueño, dejándome tocar. No tengo intención de resistirme a ti…
Cada vez que vuelvo me aprieta más y más y siento como mi pecho se deshace, la suavidad de sus brazos, la calidez de su presencia hacen que sienta que el tiempo que pierdo soñando sea lo más preciado posible.
Quiero quedarme soñando el resto de mi vida, sentir su aliento en cada parte de cuerpo aunque sea solo una pequeña parte de todo mi tiempo de vida. Quiero sentir que estoy viva, quiero seguir soñando.
A veces mi sueño se pierde entre mi piel y mi destino, llorando entre los sueños y mi alma entonces me doy la vuelta y beso la dulce idea de sentir que soy inmortal en una gran pequeña parte de mi vida.

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