domingo, 7 de abril de 2013

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Una vez soñé, me gustó y seguí. Y sólo por esa idea tan magnífica la gente comenzó a llamarme iluso.
Más tarde, me enamoré y empece a ilusionarme de los actos y de mis propios sueños. Entonces la gente comenzó a llamarme loco.
Cuando fui creciendo me di cuenta que el mundo estaba peor de lo que yo pensaba e intenté cambiar malos momentos por risas y la gente comenzó a llamarme utópico.
Cuando una mañana desperté, vi que podía ser quien yo queria ser y entoncés salí a la calle cantando alto y fuerte para que todo aquel que tubiera oídos pudiera  oirme, era feliz con lo poco que tenía pero me di cuenta que era rico en recuerdos,en sueños,en música,en palabras, en risas.
Al oirme hubo gente que comenzó a llamarme sinvergüenza...

Desde entoncés la gente dejó de cortarse y empezarón a decirme el con qué tenía que soñar,el cómo tenia que actuar, el cúando debía hablar y el por qué de mi amplia sonrisa.
Y yo simplemente respondí:
-Soy un iluso,bastante loco,además de utópico y también un sinvergüenza. Pero no he podido ser más feliz con eso porque aún no he vivido todo lo que tengo que vivir.

Y me marche recordando que era rico en lo que deverdad importaba sin esperar que la gente lo entendiera...

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